¿Sabes cómo catar un vino?
Quiero compartirles el día de hoy algunas recomendaciones prácticas para
catar de forma adecuada los vinos. Como en todo, siempre existen formas diferentes
de hacer las cosas, pero desde mi experiencia, estas serían mis
recomendaciones.
Antes que nada, es importante que el lugar en dónde vas a catar el vino
tenga la ambientación adecuada y por esta me refiero a:
Luz: la iluminación debe ser la adecuada dentro
del lugar para poder ver bien el color y las características del vino, ya que si
es muy tenue o muy brillante, cambia la apreciación del color.
Copas: es importante que la cata se realice en
copas que idealmente sean iguales, para poder tener la correcta apreciación de
las características del vino. Una cata no se puede llevar a cabo en un vaso ya
sea de cristal o plástico, ya que afecta la percepción.
Aromas: es importante el tratar de evitar
lociones o aromas muy fuertes que alteren el olfato tanto de la persona que va
a catar, así como de las personas que lo rodean.
Gusto: es importante evitar el fumar o comer
alimentos picantes o muy condimentados antes o durante la cata, ya que esto
afecta las papilas gustativas y se pierden muchas de las características del
vino.
Adicionalmente ten presente tener agua y galletas, o bien pan, para poder
limpiar el paladar entre uno y otro vino.
Ya que tenemos el ambiente correcto, podemos empezar la cata buscando
principalmente cubrir tres fases en la percepción del vino:
Fase 1: La Vista
Como primera fase, lo que vamos a hacer es ver el vino y lo queremos ver
muy bien para poder determinar los siguientes puntos:
Color del vino, normalmente en los vinos tintos va de colores morados a rojos
ladrillos, mientras que en los vinos blancos puede ir desde un color paja muy
transparente, hasta colores dorados o cobrizos. En los tintos, el color morado normalmente
apunta a un un vino joven que pudo o no tener paso por barrica, y por el otro
lado, un vino rojo teja apunta a ser a un vino viejo.
Conforme pasa el tiempo, el vino tinto va perdiendo color. El vino blanco
gana color.
En la parte visual también se mide la brillantez en el color. Si el vino se
ve opaco puede que presente un defecto.
Después de ver el color, se inclina la copa con el vino para ver el ribete
(es el filo que se forma más alejado del centro de la copa al inclinarla).
Entre más marcada es la diferencia entre el color de la orilla con el centro, es
probable que sea un vino con más potencial de guarda; y si no se diferencia mucho
entre los dos, posiblemente sea un vino para consumo cercano.
Igualmente buscaremos medir la intensidad del vino, para lo cual es
recomendable poner los dedos debajo de la copa y ver qué tanto se logran ver a
través del vino. Entre menos se ven los dedos, habla de un vino de uva más
intensa.
Por último, trataremos de hacer una estimación del alcohol en el vino a través
de las piernas o lágrimas, las cuales se forman al inclinar la copa y ver la
velocidad con la que el vino regresa al centro de la copa. Entre más juntas
estén las piernas y el vino baje más lento, estamos hablando de un vino con un contenido
más alto de alcohol.
Fase 2: Nariz
Lo primero que tenemos que hacer es meter la nariz dentro de la copa sin
agitarla. Vamos a buscar ver la intensidad aromática del vino (qué tan duro nos
llega el olor del vino), y tratar de
encontrar las notas primarias del vino (herbal, frutal, mineral, etcétera).
Igualmente en esta fase podemos empezar a notar algún defecto del vino,
como podría ser un olor a humedad, trapo mojado, olor a encerrado, entre otros,
que podrían hablar de un posible defecto en el vino.
El segundo paso es agitar la copa con fuerza en movimientos circulares y
volver a meter la nariz para tratar de detectar los aromas secundarios que se
proyectan en el vino. Normalmente se empieza a distinguir un poco más el
detalle de frutas como pudiera ser a ciruela, cereza, guayaba, etcétera. Se
puede detectar la presencia de barrica a través de aromas a madera, tocino,
ahumado, así como otros aromas de especias, proceso de fermentación, etc.
Fase 3: Gusto
Esta es la parte que más disfrutamos de la cata, lo primero que tenemos que
hacer es mojar la boca con el vino y dar un primer trago que nos permita “envinar”
el paladar. Después, tomamos un pequeño sorbo y buscamos airearlo en la boca
(jalar aire con el vino en la boca, aunque suena feo, no está mal). En este
momento vamos a buscar una serie de sensaciones que se disparan tanto en la
lengua, como en los cachetes y el paladar. En la lengua vamos a identificar los
4 sabores principales, en la punta lo dulce, a los lados lo salado y ácido y al
fondo de la lengua se detecta lo amargo. En los cachetes se siente la acidez del
vino. Tanto en el paladar como en la boca se percibe la astringencia del vino
(una sensación de sequedad en la boca).
En esta fase en cuando confirmamos lo que las dos primeras fases nos insinuaron,
si es un vino joven, viejo, con madera, abocado (sensación a dulzor, aunque no
sea dulce), ácido, mineral.
Los invito a que hagan sus propias catas en casa, compren vinos de una
misma uva y diferentes años o bien del mismo año pero diferentes uvas, para que
puedan ver, sentir y comparar este maravilloso proceso de catar y disfrutar de un
buen vino.
Salud!!
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