¿Conoces los defectos del vino?
En muchas ocasiones hemos escuchado acerca de los defectos que existen en
el vino, pero normalmente no los conocemos bien o no estamos claros en qué
casos hay que rechazar un vino en un restaurante, o bien, devolverlo a una
tienda.
Espero a través de estas lineas poderles dar una guía básica de los
principales defectos que podemos encontrar en el vino, y si en algún momento
tenemos una duda de la calidad del vino, poder llamar al sommelier o al capitán para que lo validen y, en caso de existir
defecto, que nos cambien el vino.
Empezaré primero con una breve nota sobre los vinos espumosos, para después
irnos a los vinos tranquilos (tintos, blancos y rosados)
En el caso del vino espumoso, el principal defecto que podemos encontrar es
que el vino no tenga gas. Esto se deriva principalmente por una falla en
el corcho del vino, lo que va generando la pérdida paulatina del gas, lo cual
implica que al abrirlo, el corcho no sale con presión y los vinos no tienen
burbujas.
En el caso de los vinos tranquilos, podemos encontrar fallas en cualquiera
de los pasos de la casta, tanto a la vista, nariz o al gusto.
A la vista podemos encontrar lo siguiente:
Botella con sedimentos: Es normal que algunos
vinos tintos, cuando tienen algún tiempo dentro de la botella, presenten
ciertos sedimentos en el fondo, lo cual puede ser normal hasta un punto en
donde el vino no se vea completamente turbio. Los sedimentos deben quedarse en el fondo de la
botella y no pasar al vino. Un vino turbio se puede devolver con toda la
confianza.
A la nariz podemos encontrar:
Aromas no agradables
Cuando en un vino encontramos olores desagradables, nos pueden indicar que existe defecto en
el vino y muy probablemente tenga que ser cambiado. Algunos de los olores indicadores
de defecto son los siguientes:
Vegetal en exceso – habla de inmadurez del vino
Manzana podrida – Oxidación:
vinculada con la oxidación prematura de los vinos debido a las temperaturas
altas.
Vinagre – Olor a Picado: pasa
cuando el acido acético se pasa de 3.5 mg en una copa de vino, lo cual se atribuye al oxígeno y bacterias.
Tomar este vino te puede generar dolor de cabeza.
Pegamento -vinos débiles-
– Calidad de la cosecha no muy
buena. Ésta falla se genera normalmente en la
botella.
Jabón – Ácidos Grasos en
exceso: Lo puede generar la falta de madurez de ciertas uvas.
Azufre – Adición de sulfitos:
A un tanque de 10,000 litros se le agregan normalmente 100 mg de Sulfitos,
pero cuando no se controla bien, se pueden generar estos aromas.
Huevo Podrido – Se deriva por mayor cantidad de sulfitos y levaduras.
Olor a Caballo/Animal – Esto se deriva
de contaminación en la bodega por bacterias.
Moho – Falta de higiene en
las cubas y barricas, se detecta un olor a trapo húmedo.
Corcho –TCA Tricloranisol-
moléculas de cloro que se acumulan en el agua.
Algunos de los defectos aromáticos se pueden
retirar de un vino con una buena aireación. Si al cabo de una buena agitación
no se disipa, lo más probable es que haya que cambiar la botella.
En boca podemos encontrar:
Astringencia notable: Esto comúnmente suele pasar con vinos vinos jóvenes, los
cuales generan una resequedad en la boca muy agresiva. Esto no quiere decir que
el vino este mal, simplemente son las características del vino y estrictamente
no seria motivo de cambio.
El vino ardiente o quemante: En
algunas ocasiones se llega a sentir que un vino tinto nos quema la boca. Esto suele pasar cuando la temperatura del vino no es la correcta y se encuentra por arriba de su
temperatura óptima. Recordemos que la temperatura ideal de conservación es de 16°C, por lo que es
bueno bajarle la temperatura al vino y ver si así mejora.
Espero que estos consejos les puedan servir como guía para identificar los
defectos del vino y saber en que momento devolver o cambiar un vino.
Salud!
Comentarios
Publicar un comentario